I. PERDONEMOS LAS ANTIGUAS OFENSAS REVELACIÓN DEL AMOR DE DIOS -------------------------------------------------- INTRODUCCION: La última vez que busqué en la Palabra de Dios, el perdón no era sólo una buena idea o buen concepto. De hecho, era realmente un mandamiento de nuestro Padre.
Muchas veces el perdón se ha enseñado como si fuera buena cosa soltar la carga de la trasgresión de un individuo y perdonarle toda condenación o castigo conectado a la actividad pecaminosa. Realmente toma lugar un segundo desencadenamiento, y es el del corazón de aquel contra el que se cometió el pecado. Cuando no perdonamos, esto realmente provoca una raíz de amargura que puede totalmente paralizar el fluir de la gracia aplicable a nuestras vidas. "Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo", Efesios 4:32. El no perdonar es, de muchas maneras, simplemente una falta de revelación acerca de lo que dice la Palabra de Dios, pero además se trata de una falta de revelación acerca del perdón inmerecido que hemos recibido libremente de nuestro maravilloso y misericordioso Padre a través de Jesucristo nuestro Señor. Yo sé que es difícil a veces. Sé que parece que hay que cumplir con la justicia, pero nosotros no debemos ser parte de ese ajuste de cuentas, ya que no es responsabilidad nuestra. "Mía es la venganza", dice el Señor, pero aun entonces, ya que es Suya, no intentemos invocar este tipo de responsabilidad, ya que normalmente revela un corazón rencoroso.
----------------------------------- II. AMARGURA O PERDÓN -----------------------------------
A. En primer lugar, Dios requiere el perdón. Jesús dijo: "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas". (Mateo 6:14, 15). Bien, ahora lean esa escritura unas cuantas veces más. No hay otro modo de leerla, excepto para decir que no podemos ser perdonados por nuestros propios pecados a menos que perdonemos a los demás. El vivir según esta escritura es tanto maravilloso como terrorífico. Por nuestra cuenta fallaremos, pero a través de Él, podemos vivir sobrenaturalmente como personas no-ofendibles en un mundo de ofensas. Debemos basar nuestras relaciones los unos con los otros sobre el mismo criterio sobre el que Dios basa Su relación con nosotros: amor, aceptación y perdón (Mateo 18:21-35).
B. En segundo lugar, el perdón es necesario para evitar que Satanás nos atrape. He oído a muchos consejeros decir que la falta de perdón es la principal vía que usa Satanás para acceder a las vidas de los creyentes. Pablo fomentó el perdón mutuo "para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11). La falta de perdón es una invitación abierta a las ataduras de Satanás en nuestras vidas.
C. En tercer lugar, hemos de poder perdonar como Cristo perdonó para poder mantener nuestros corazones libres de la amargura. Pablo escribió: "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo" (Efesios 4:31, 32).
----------------------------------------------------------------- III. HAGAMOS NUESTRA PARTE EN EL PERDÓN -----------------------------------------------------------------
Varios años atrás, un amigo mío y su esposa estaban atravesando una transición. Ellos habían decidido ayudar a una iglesia pequeña mientras esperaban su propia misión. Desde el principio se veía muy claro que, a causa de sus dones y talentos, la gente los veía como mano de obra fresca para edificar realmente esta pequeña iglesia. Pocos meses después, a ellos les quedó muy clara la dirección en la que tenían que ir, pero ¿saben qué? El pastor de esta iglesia no estuvo de acuerdo con la dirección en la que ellos sintieron que los llevaba el Señor, que era plantar otra iglesia local.
Mi amigo hizo todo lo que pudo para disculparse, en caso de que hubiera habido un malentendido. Este pastor local no lo aceptó y le dijo a mi amigo que estaba perdonado, pero que nunca podía contactarlo en el futuro. Mi amigo fue ofendido de diversas maneras a causa de los rumores que circularon más tarde, pero mantuvo su perdón total e incluso fue más allá, años después, tratando de conversar para desatar la raíz de amargura en aquel pastor. La última vez que supe de él, aun ahora el pastor no responde a sus invitaciones de perdón, y la amargura que ha tenido contra él y contra otros tiene mucho que ver con la restricción de todo crecimiento en su iglesia.
-------------------------------------------- IV. LIBEREMOS A LOS CAUTIVOS --------------------------------------------
Así que, desglosemos esto de manera muy sencilla:
Perdón = Bueno y Falta de perdón = Malo.
Tu acción de perdón libera al cautivo, y entonces te das cuenta de que el cautivo, muchas veces eras tú. Recuerda que el Padre es nuestro protector, defensor y justicia. La amargura no puede tomar ningún terreno si le rindes las ofensas al Padre y perdones incondicionalmente en y a través de Jesucristo tu Señor.
Espíritu Santo, oro para que Tú traigas a la memoria las heridas pasadas sólo para que escudriñemos nuestros corazones para un verdadero y completo perdón hacia aquellos que nos han afligido. Padre, sabemos que este es un mandamiento y también sabemos que si no lo hacemos, entonces nuestros pecados tampoco nos serán perdonados. Padre, por mí mismo no puedo hacer nada, y de ninguna manera dispongo de la fuerza, la valentía ni la obediencia para perdonar. Pero Padre, en Ti y a través del poder del Espíritu Santo, que vive en mí, escojo perdonar todos los que Tú me has traído a la memoria, en el nombre de Jesús. Aun más, te pido que bendigas a los que me hicieron esto y que te reveles a ellos como Padre, en el poderoso nombre de Jesús, ˇAmén